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05-Jun-2018
Agile Coaching: El Coach en Entornos Ágiles
Las metodologías ágiles se enmarcan en la gestión de proyectos, principalmente tecnológicos, basados en iteraciones continuas que permitan evolucionar un producto hasta su terminación, comentó Christian Benjamín Chang, alumno del MBA Gerencial Internacional CXI, en su ensayo del curso de Coahing, dictado por el profesor de CENTRUM PUCP, Ramón E. Rivera Chú.
Agile Coaching: El Coach en Entornos Ágiles

 

Christian Benjamín Chang, alumno del MBA Gerencial Internacional CXI

El coaching en las organizaciones ha transformado estratégicamente los negocios al liberar el potencial de sus colaboradores, ¿es el coaching capaz de llevar a un nuevo nivel la tecnología? Y de ser así, ¿cómo hacer para lograrlo y generar ventajas competitivas? Afortunadamente, el sector tecnológico ha empezado a reconocer la importancia del coaching dentro de las metodologías ágiles de gestión de proyectos, las cuales buscan alcanzar proyectos exitosos, altamente rentables y en el menor tiempo posible. En ese escenario, nace el “agile coaching” que permite desarrollar el potencial del equipo y de sus integrantes, en simultáneo el equipo atiende las necesidades de los clientes enfrentando los cambios y nuevas solicitudes durante el proyecto. El presente ensayo planteará que la aplicación del coaching en entornos ágiles permite desarrollar al equipo para el éxito del proyecto y de la organización. Para explicar este tema primero se definirá el agile coaching, seguidamente se revisará la relación entre el coach agile y el coachee, luego se analizará el coaching basado en presencia y el proceso de comunicación, para finalmente analizar su impacto en la evolución del equipo y las ventajas de incorporar esta disciplina.

Para iniciar, es necesario definir el “agile coaching” a partir de sus dos componentes: coaching y metodologías ágiles. El coaching es un proceso de acompañamiento creativo, reflexivo e innovador que inspira al coachee para maximizar su potencial personal y profesional empleando sus propios recursos y habilidades redescubiertos (International Coach Federation, 2018). El coaching no se focaliza en el pasado, sino en despertar el potencial latente ayudando al coachee a aprender en lugar de enseñarle; siendo la meta del coaching desarrollar los niveles de conciencia y responsabilidad para generar conocimiento (Laluner, 2015; Whitmore, 2011). Mientras que las metodologías ágiles se enmarcan en la gestión de proyectos, principalmente tecnológicos, basados en iteraciones continuas que permitan evolucionar un producto hasta su terminación, lo cual facilita adoptar nuevos pedidos o modificaciones durante su ejecución (Alaimo, 2013; Morampudi & Raj, 2013). Asimismo, las metodologías ágiles tienen como precepto fundamental que las personas e interacciones son primero, debido a que el trabajo en equipo genera un ambiente de confianza permitiendo superar obstáculos para alcanzar las metas y objetivos planteados (Adkins, 2010; Alaimo, 2013). Pero, ¿cómo engrana estos dos conceptos? Es simple, el coaching empleado estratégicamente en entornos ágiles, además de crear valor para el desarrollo de proyectos, permite sacar lo mejor del equipo incrementando la productividad (Adkins, 2010; Brennan et al., 2010; Paasivaara & Lassenius, 2014).

A continuación, se analiza la relación entre el coachee y el agile coach.

¿Cuál es el tipo de relación que debería existir entre un coach y un coachee? La relación interpersonal debe basarse en una emoción primordial, la confianza (Buonamico, 2017; Muradep, 2012). El establecer un enfoque basado en la confianza posibilita una apertura de nuevas oportunidades y resultados, por el contrario, la desconfianza restringe oportunidades; en otras palabras, mayores niveles de confianza del coachee facilitan la innovación y la toma de decisiones, mientras que un grado de desconfianza significativo generará la pérdida de capacidad de acción (Adkins, 2010; Gasalla & Navarro, 2008). La importancia de la confianza es su capacidad para fomentar la realización de acciones transformacionales fuera de la zona de confort, en una zona de auto-aprendizaje (Buonamico, 2017; Gasalla & Navarro, 2008). La confianza en coaching se desarrolla en cuatro dimensiones: (a) confianza en ambos sentidos entre el coachee y el coach, creer en el potencial latente del coachee para liberarlo mientras que el coachee debe creer en las habilidades del coach; (b) auto-confianza del coachee, permitiendo desarrollar su autoestima y elevar los niveles de conciencia y responsabilidad; (c) autoconfianza del coach, confía en que puede ayudar con sus competencias de coach; y (d) confianza en el proceso de coaching, como una disciplina que incrementa el desempeño al liberar el potencial (Buonamico, 2017). De lo expuesto, el desarrollar la confianza es el paso inicial de todo proceso de coaching siendo esta multidireccional, para complementar esto, entender el coaching basado en la presencia será importante.

Lea el ensayo completo de Christian Benjamín Chang, MBA Gerencial Internacional CXI. Hacer clic

CENTRUM PUCP no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

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