Buscar:
Edición:
Blogs
08-Ago-2017
ASIA PACIFICO
Imagen de la sección

El nuevo Blog Asia Pacífico, nace a consecuencia de la importancia que asigna CENTRUM Futuro y concretamente la Dirección de Políticas Públicas y Organismos Internacionales, a fin  de mantener vigente  e incentivar análisis actualizado respecto a la proyección de la APEC, de la ASEAN, del FOCALAE del (TPP), como entidades de enorme gravitación en la gestión, promoción, fotalecimiento de vínculos entre CENTRUM y dicha región, para lo cual se vienen  activando los vínculos académicos.

En el marco del 50 Aniversario de la ASEAN se viene promoviendo lazos de cooperación con el "ASEAN University Network", al mismo tiempo  que la presencia de  Singapur, Canadá, Nueva Zelanda y Australia  como paises recien Asociados a la Alianza del Pacífico, nos aproxima más a dicha dinámica económica por tratarse de  naciones con las que estamos vinculados bilateralmente y a través de nuestra común pertenencia a la APEC. 

CENTRUM invita a los Embajadores del Asia Pacífico en Lima a colaborar con dicho Blog al igual que se ha hecho con los Embajadores del Perú, a fin de contar con contribuciones y enfoques innovadores y emprendedores.

La Alianza del Pacífico y las Perspectivas de un TPP sin Trump
Análisis del retiro unilateral del TPP por parte de los Estados Unidos, comentado por Anthony Medina Rivas Plata, Director de Cooperación Internacional en el Instituto de Estudios Políticos Andinos.
Imagen del artículo

Cumpliendo con una de sus más importantes promesas de campaña, Donald Trump retiró a Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) a los pocos días de asumir la Presidencia, en Enero pasado. Esta acción se realizó en consonancia con uno de los mayores intereses de su nuevo gobierno, que consiste básicamente en borrar todo rastro de legado que el anterior Presidente Barack Obama haya podido dejar. El ambicioso TPP era parte del llamado ‘Pivote del Pacífico’ que Obama anunció el año 2011, con el objetivo de crear una nueva área de libre comercio en el Asia-Pacífico que contrapese el creciente poder económico de China en dicha región.

Por supuesto, el oponerse a todo lo hecho por Obama no era la única motivación que guió esta decisión. Es harto conocida la posición tomada por Trump en contra del actual régimen global de libre comercio, así como de acuerdos regionales como el NAFTA/TLCAN. Para Trump, las políticas de apertura comercial han empobrecido al trabajador promedio ‘blue collar’, y debido a esto, el reto planteado por su administración ha sido el de ‘reconstruir la industria local, hoy mayormente tercerizada en países como China o México, y así poder crear nuevos empleos para trabajadores estadounidenses’. Con esta decisión, Trump ha puesto en riesgo un proceso de negociación que tomó 6 años e involucró a su país con 11 de las mayores economías del Asia-Pacífico: Brunei, Chile, Australia, Nueva Zelandia, Singapur, Canadá, Japón, Malasia, México, Vietnam and Perú.

 

El retiro unilateral del TPP por parte de los Estados Unidos fue recibido con reacciones diversas por parte de los Estados latinoamericanos. De un lado, para los gobiernos de izquierda intervencionista en Venezuela, Bolivia y Ecuador, la decisión de Trump sólo confirmaría lo que ellos han venido diciendo por años con respecto a los efectos negativos que las políticas de libre mercado tienen en el crecimiento económico, la distribución del ingreso y la desigualdad; incluso si ellos mismos no terminan de entender por qué los EE.UU. buscarían retirarse de un tratado comercial supuestamente diseñado con el objetivo específico de beneficiar a corporaciones norteamericanas y multinacionales (lo cual se desprendería su perspectiva clásica sobre el imperialismo estadounidense como principal motor de la hegemonía neoliberal). De otro lado, los países con economías abiertas y miembros de la Alianza del Pacífico-AP (Perú, Colombia, Chile y México) se mostraron preocupados por la futura viabilidad del acuerdo sin su socio más poderoso. Para entrar en vigor, el TPP requiere ser aprobado al menos por seis países miembros, los cuales deben abarcar como mínimo el 85% del total del PBI del acuerdo; algo imposible sin la participación de los Estados Unidos.

 

Otra fuente de división entre las diversas posiciones latinoamericanas está referida a la nueva política migratoria de Trump, la cual se desprende de su incendiario discurso electoral. A pesar de sus diferencias internas relativas al modelo de integración y comercio en las Américas, todos los países de nuestra región han rechazado la creación de un muro fronterizo entre México y Estados Unidos, así como el plan de deportaciones masivas que ha sido anunciado desde los tiempos de la campaña electoral. Tenemos entonces una situación sin precedentes: Mientras que los gobiernos de izquierda latinoamericana apoyan la política comercial de Trump, los gobiernos de derecha y pro-libre mercado están en contra. A la vez, ambos bloques están de acuerdo en rechazar los discursos, prácticas y políticas anti migratorias que viene promoviendo el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Debido a esta contradicción, no existe consenso regional sobre cómo elaborar una estrategia integral de respuesta que incluya temas comerciales y migratorios al mismo tiempo. En lugar de eso, foros regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) actualmente discuten cómo repeler iniciativas contrarias a los migrantes, más no otros temas de agenda exterior como el futuro del TPP, que sólo involucran a tres de sus miembros, Perú, Chile y México. Esto no es poca cosa si consideramos que estos tres países, más Colombia, conforman un área de integración económica que incluye 225 millones de habitantes y representan el 35% del PBI de América Latina. 

En los últimos meses han aparecido nuevos intentos de promover el TPP incluso sin participación estadounidense. A inicios de Julio, el gobierno de Japón auspició una reunión con los otros 11 miembros del acuerdo, con el objetivo de discutir un nuevo esquema legal e institucional para el mismo. Incluso si este país fue inicialmente el más escéptico con el TPP (Japón ingresó a la negociación recién en 2013), su mayor prioridad actualmente es crear un contrapeso al acuerdo RCEP (Regional Comprehensive Economic Parnership) que China viene impulsando con 16 países del grupo ASEAN+1, el cual incluye también a miembros del TPP. Este nuevo acuerdo le daría a China la capacidad de reescribir algunas de las más importantes reglas de comercio e inversión existentes en dicha región.

Aunque la iniciativa japonesa recibió una mayor cobertura mediática con respecto a este asunto, hay una iniciativa no muy conocida, pero bastante interesante, viniendo del otro lado del océano. Los países de la Alianza del Pacífico también están trabajando para mantener vigente el TPP. Parte de esta estrategia fue expuesta por el Presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, durante su último discurso de Fiestas Patrias; cuando anunció que Canadá, Australia, Singapur y Nueva Zelandia ingresarían a la Alianza del Pacífico como ‘miembros asociados’. Con esto, se abre una nueva etapa en el desarrollo de esta organización.

Diseñada como una respuesta de integración organizada bajo patrones de libre comercio (lo cual la hacía implícitamente antagónica a otros organismos como el ALBA y el nuevo  MERCOSUR), la AP reúne a países con economías orientadas a la exportación, altos volúmenes de inversión extranjera directa, y marcos regulatorios establecidos por Tratados de Libre Comercio. Promovida por el Perú en el año 2010, la idea inicial de esta alianza era la de integrar a países latinoamericanos que buscaran estrechar posiciones conjuntas de cara a su proyección en APEC, así como a las futuras negociaciones del TPP. No obstante, el nuevo escenario comercial global forzó a la AP a repensar su identidad, especialmente tras el surgimiento de nuevas oleadas proteccionistas alrededor del mundo, como el movimiento euroescéptico, el Brexit, o la elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos. Para esto, la AP está aceptando el ingreso a ex miembros del TPP sin importar si son países latinoamericanos, bajo el principio de la predominancia del modelo de integración basado en el libre comercio: De acuerdo al estatuto de la AP, si un miembro observador posee TLC’s con al menos la mitad de los actuales miembros de la AP, puede aplicar por una ‘membresía asociada’. Este es, efectivamente, el caso de Canadá, Singapur, Nueva Zelandia y Australia.

Las perspectivas para el impulso del comercio entre los nuevos miembros y la AP es bastante limitado, si consideramos que la mayor parte de su volumen comercial y de inversiones ya está actualmente cubierto por las reglas de la OMC y los TLC ya firmados. Sin embargo, la importancia de este movimiento está relacionado con la capacidad de traer las discusiones relacionadas al TPP al foro de la AP. Considerando que mercados emergentes como Tailandia, Corea del Sur o Japón son también observadores de la AP, se espera que en algún momento estos países puedan ser invitados a convertirse en miembros asociados. Igualmente, otros países emergentes miembros del TPP podrían buscar acceder al foro para poner en discusión la renegociación de ciertos temas laborales o de medio ambiente ya firmados en el tratado. Otro tema que puede ser influenciado por un foro como la AP es el de la relación con China. Sin la presencia de Estados Unidos, exportadores mineros como Perú y Chile (ambos con TLC’s con dicho país) ahora se encuentran libres del sesgo anti-Chino que poseía el texto original del TPP. Esto le da a la organización entera un mayor margen de negociación para una futura asociación con China; otro país que actualmente también es miembro observador de la AP.

CENTRUM Católica no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

Developed by VIS