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22-Nov-2017
El Multilateralismo Parece Estar en Retirada
Líderes políticos y mandatarios nacionales destacan que gracias a esta herramienta se logran acuerdos mediante el diálogo, en temas de la agenda internacional como cambio climático, seguridad y paz, desarrollo y los objetivos del milenio, destacó Óscar Maúrtua, ex Canciller de la República y Profesor de CENTRUM Católica.
El Multilateralismo Parece Estar en Retirada

El multilateralismo, de una manera sencilla, es una forma de toma de decisiones en donde el consenso y la negociación con varias partes son esenciales. Según Robert Keohane (1990:731), "el multilateralismo es la práctica para coordinar políticas nacionales en grupos de tres o más estados".

La Organización de Naciones Unidas (ONU), El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC), entre otros, son algunos de los organismos multilaterales más conocidos del mundo que ayudan a la cooperación entre los países y se han formado gracias al multilateralismo.

Recientemente, en plena hegemonía estadounidense, cercenar el momento unipolar era una necesidad para corregir lo que Paul Kennedy llamaba la desproporción imperial, el hurís de EE. UU. Sin embargo, la actual evolución hacia un orden multipolar no parece reforzar el multilateralismo, ni impulsar acuerdos colectivos frente a nuevos desafíos globales. La reciente cumbre del G-20 en Seúl es un caso elocuente. Más allá de lo económico, la inapetencia por el multilateralismo se manifiesta en otros ámbitos. Las organizaciones con responsabilidades de seguridad y defensa, ONU, UE, OTAN u OSCE, elaboran por su cuenta parecidas listas de amenazas y desafíos, pero no existe un verdadero consenso entre sus miembros acerca de las prioridades. Crecen las diferencias políticas en la agenda de seguridad, incluso ante amenazas sistémicas como la nuclear. El criterio de éxito colectivo ya no es la modificación de la conducta de los transgresores, sino el proceso formal: basta con que órganos como el Consejo de Seguridad alcancen alguna decisión, independientemente de su impacto. Cuando los riesgos o los intereses no son tan obvios, como conflictos en estados fallidos o violaciones masivas de los derechos humanos, en Somalia o Congo, las posibilidades de acciones conjuntas son aún menores.

El multilateralismo parece estar en retirada. Entramos en una etapa de renovado proteccionismo estratégico, agudizado por la crisis económica. La política exterior se renacionaliza frente a la concertación en las instituciones internacionales. La Unión Europea vive una seria crisis de solidaridad, reflejada en las profundas divisiones a la hora de acordar mecanismos para salvar al euro de las especulaciones financieras.

En este contexto, foros como el G-20 aparecen como alternativa a los órganos institucionales clásicos. A ello contribuye el hecho de que el sistema multilateral, centrado en la ONU, resulta ineficaz para prevenir violaciones de las reglas básicas, adolece de falta de legitimidad por el déficit democrático de muchos de sus miembros y carece de medios para responder adecuadamente a las necesidades de gobernanza global, marcadas por desafíos transversales como el cambio climático o las pandemias. Sin embargo, ante ello se tiene a la globalización, la tecnología y la sociedad civil que dejan en evidencia que nos encontramos en una dimensión transnacional donde reformaron conceptos y axiomas esenciales.

En la actualidad, presenta grandes desafíos y las organizaciones mundiales hacen lo posible por mantener el multilateralismo. Afrontar la globalización creciente requiere de una organización que enfatice en programas que tengan repercusión práctica en los países miembros y que signifiquen respuestas a los problemas de mayor importancia y preocupación.

El sistema internacional también enfrenta cambios significativos y que tienen consecuencias de carácter estructural. Algunos de estos cambios incluyen la reconfiguración de las fuerzas militares y sus misiones vitales, la recomposición de la economía mundial y el respectivo peso que las diferentes naciones tienen, y la creciente evidencia de un papel limitado de Naciones Unidas y sus organizaciones.

En conclusión, es anacrónico cuestionar la organización internacional, actor protagónico de la comunidad planetaria en la era del conocimiento y de la globalización, por lo que todo lo que atente contra su productividad y capacidad negociadora, limitará las aspiraciones de una población ávida de definir objetivos, promover el desarrollo, solucionar conflictos, solucionar problemáticas de salud, educación, corrupción, seguridad y sobre todo fomentar la convivencia pacífica. Si los estados les ha confiado a los organismos internacionales tales mandatos, es evidente que tienen confianza en ellos y porque el multilateralismo ha generado confianza en la cultura de derechos humanos urbi et orbi. Que no se destruya ni limite lo avanzado a través de los organismos internacionales porque representan la voluntad de muchos millones de seres humanos, sin fronteras, con supra nacionalidad.

CENTRUM Católica no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

Óscar Maúrtua de Romaña
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Abogado y Diplomático. Graduado de la PUCP como Bachiller en Humanidades y Licenciado en Derecho de la UNMSM, así como Licenciado en RR.II. de la Academia Diplomática del Perú. Postgrados de las Universidades de Oxford, John Hopkins y Comité Jurídico Interamericano de la OEA. Secretario General de la Presidencia de la República. Embajador en Canadá, Bolivia, Thailandia, Vietnam, Laos y Ecuador. Director de la Academia Diplomática, Sub-Secretario de las Américas, Secretario de Política Exterior, Vice Ministro y Secretario General de Relaciones Exterior y Canciller de la República. Representante de la OEA en México. Director General dela Escuela de RR.II. de la UTP. En Septiembre último fue elegido por los próximos 5 años "Presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional".

Ha ejercido la docencia como Instructor de Cátedra en la Pontificia Universidad Católica del Perú,  la Academia Diplomática del Perú. Titular de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional (SPDI), del Consejo Consultivo Empresarial de CENTRUM Católica y de la Comisión Especial de Relaciones Exteriores del Colegio de Abogados de Lima. Actualmente es Profesor e Investigador en CENTRUM Católica Graduate Business School.

Es autor de varias publicaciones y ha recibido diversas condecoraciones tanto nacionales como extranjeras:Premio Nacional de Cultura, Perú. (1968) /Doctor Honoris Causa en Derecho en la Universidad de Winnipeg, Canadá. (1988) /Doctor Honoris Causa en Derecho de la Universidad de Assumption de Bangkok, Tailandia (1999), entre otros.

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