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18-Jun-2018
Administración del Tiempo para la Gestión del Equilibrio Vida y Trabajo
La sexta dimensión del Diamante de Habilidades Directivas (DHD) es la Administración del Tiempo que debe practicar todo directivo que desee lograr el equilibrio entre su vida personal y su vida laboral, indicó Ramón E. Rivera Chú, Profesor de CENTRUM Católica.
Administración del Tiempo para la Gestión del Equilibrio Vida y Trabajo

¿Cómo asignar tiempo a las diferentes responsabilidades que demanda el puesto? ¿Qué criterios utilizar para priorizar las funciones en el trabajo? ¿Cómo hallar tiempo para desarrollar actividades personales? ¿Qué tareas o personas consumen la mayor parte del tiempo disponible? Considerando que el tiempo es el recurso más democrático que existe pues todos tenemos las mismas 24 horas del día para cumplir con nuestras obligaciones, es fundamental que el directivo cuente con respuestas para estas preguntas a fin de armonizar sus roles personales y laborales sin afectar su desempeño en ninguno de ellos.

El directivo debe empezar por analizar sus características individuales, como personalidad, motivación y actitud. En términos de su personalidad, identificar si es alguien Tipo A que siempre está en movimiento haciendo varias cosas a la vez o si es un Tipo B que rara vez experimenta sentido de urgencia. En cuanto a la motivación, si tiene un locus de control interno que aumenta su motivación intrínseca para desarrollar las tareas que le encomiendan en base al desafío y la autonomía, o si más bien posee un locus de control externo que disminuye su motivación intrínseca para llevar a cabos esas mismas tareas en base a plazos y evaluaciones. Por último, si tiene una actitud proactiva ante los pendientes debido a que su círculo de influencia sobre los eventos que le acontecen es mayor a su círculo de preocupación o si, por el contrario, su actitud suele ser reactiva debido a que su círculo de preocupación supera a su círculo de influencia.

A continuación, es importante que el directivo clasifique sus actividades entre aquellas que son importantes y aquellas que son urgentes. El grado de importancia lo define el objetivo que desea alcanzar; el nivel de urgencia lo determina el tiempo disponible para alcanzarlo. En tal sentido, hay actividades que son al mismo tiempo urgentes e importantes, asociadas a la crisis para personas morosas y estresadas que deben hacer las cosas de inmediato. Luego, actividades que son importantes y que aún no se han convertido en urgentes, relacionadas a la planificación para personas proactivas y productivas que están en equilibrio pues deciden cuándo deben hacer las cosas. A continuación, actividades que son urgentes pero que no revisten de mayor importancia, reflejadas en interrupciones e imprevistos para personas sumisas y dependientes que se victimizan en lugar de delegar. Por último, actividades que no son ni importantes ni urgentes, esto es, trivialidades a las cuales destinan su tiempo personas flojas e irresponsables, en lugar de evitar hacerlas.

También se deben identificar y eliminar los factores que consumen innecesariamente el tiempo o cronófagos, tanto en el ámbito personal como en el organizacional. En el primer caso nos referimos a cronófagos internos como la incapacidad de decir que no a los requerimientos de los demás, la tendencia a hacer demasiadas cosas, la indecisión, la dispersión, la fatiga, la lentitud y el desorden. En el segundo caso estamos ante cronófagos externos como los jefes desorganizados, los colaboradores ineficientes, las reuniones de trabajo improductivas y la ausencia de empowerment en la empresa, entre otros.

Por último, el directivo tiene que planificar su vida en términos no sólo de su carrera profesional, sino también de su familia, su salud y su espiritualidad, para lograr el equilibrio vida-trabajo en escenarios desafiantes como son la maternidad, la expatriación laboral y el posgrado académico, siempre en la búsqueda de un balance integral.

En resumen, esta última habilidad del DHD permite conciliar los roles personales y laborales del directivo mediante la asignación de su tiempo entre las actividades importantes y las urgentes para alcanzar la excelencia profesional y la realización personal, concluyendo de esta manera con el perfil de seis habilidades del directivo del Siglo XXI.



CENTRUM PUCP no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

Ramón E. Rivera Chú
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El profesor Rivera Chú es MSc. Management des Activités Internationales de la IAE Université Jean Moulin Lyon III, Francia, MBA in General & Strategic Management de la Maastricht School of Management, Holanda, Magíster en Administración Estratégica de Empresas de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Project Management Professional por el Project Management Institute, Estados Unidos, Colloquium on Participant Centered Learning (Programa CPCL), Harvard Business School, Estados Unidos, Auditor Líder por Lloyds Register Quality Assurance, Reino Unido, Diplomado en Habilidades Directivas y Liderazgo por la Universidad Adolfo Ibáñez, Chile, Ingeniero Industrial por la Pontificia Universidad Católica del Perú.

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