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20-Mar-2017
Las Convenciones Internacionales Contra la Corrupción
Por Óscar Maúrtua, ex Canciller de la República y Profesor CENTRUM Católica.

En la actualidad, la corrupción en Perú se encuentra en etapa crítica. La carencia de valores dentro de una sociedad que no posee reglas adecuadas para educar e instruir a sus ciudadanos está condenada a caer fácilmente en ella.

La corrupción ha sido ampliamente estudiada, examinada con análisis constructivos para combatirla; y el entorno internacional no ha sido ajeno a ella. En efecto, Latinoamérica y el Caribe, a través de los Organización de Estados Americanos (OEA) con la Convención Interamericana Contra la Corrupción (CICC) de 1996 y la Convención Interamericana de Cooperación Judicial para temas de Derecho Penal de 1997, concertaron de manera vanguardista mecanismos de prevención. A su vez, la OCDE en 1997, la ONU bajo la UNCAC en el 2004. Así como el Banco Mundial, también aborda y establece códigos punitivos ante dicha lacra.

Sin embargo, los esfuerzos internacionales por combatir la corrupción no cuentan con una entidad ad hoc que haga seguimiento de la lucha contra ella. Y si existen, no son eficientes para combatirla. Generalmente, se evalúan casos de corrupción cuando estos ya han sido perpetrados. La ciudadanía reclama contar con un Observatorio que a nivel de la OEA y/o ONU, puntualmente, pueda monitorear indicios de corrupción o una autoridad o relatoría que supervigile potenciales hechos que son percibidos por la opinión pública. Esta propuesta que, debidamente afinada, puede ser planteada por el Perú ante dichos organismos regionales y mundiales para actuar previsoramente y no de formar reactiva.

La corrupción ha herido al Perú gravemente, además de su autoestima en flagrantes montos de su producto bruto interno, así como el patrimonio nacional. Es penoso constatar que a pesar del andamiaje jurídico internacional, ninguno de los instrumentos examinados haya sido lo suficientemente efectivo, perspicaz y zahorí para detectar el impacto adverso que los sobornos generan en Perú, habiéndose gestado en su seno la elaboración de sendos instrumentos anticorrupción.

En tal tesitura, resulta altamente recomendable contar con un Observatorio o Funcionario de Alto Nivel, que no pretende de ninguna forma sustituir las funciones de las fiscalías nacionales, que con una estructura ad hoc monitoree y, a manera de seguimiento, alerte a los gobiernos sobre prácticas corruptas. Naturalmente, debemos también persistir en formas educativas que clarifiquen los valores morales y cultiven convicciones nacionales de respeto por el bien común, fomenten el civismo propio de naciones consolidadas, a fin de que nuestra ciudadanía y juventud adquieran identidad nacional en esta era de consumismo y hedonismo, que de otra forma nos estaríamos autodestruyendo axiológicamente.

Artículo publicado en la revista Velar Verde en su edición de marzo. Hacer clic

CENTRUM Católica no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

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